Ya no sé que es, si decir "extrañar" o "recordar"; no sé si son ambas o ninguna.
De apoco se me llena la cabeza de esa tristeza inconciente que sólo noto en las noches de ahora, cuando el insomnio y el frío hacen sentir partes de mi cuerpo que creía extintas desde que las abandonó tu calor. De pronto, ese dolor hace fuerza y baja hasta mi pecho y lo siento ahí, punzante, ardiente, infinito.
¿Será imposible curarlo?¿Será sano dejarlo salir?
Empieza a acelerarse entonces mi pulso. La sangre se entumece y el cuerpo se paraliza. Lo que estaba bien ahora me enferma y hasta me ahoga en lágrimas que se evaporan por dentro, que se encadenan a mí, sin poder morir en una erupción en los ojos. Lo que amaba ahora me condena a mirarme en un espejo sin reflejo por tener el alma vacía y sin poder recuperarla...
No sé si es un recuerdo. No sé si es extrañarte.
Es amarte por demás en las huellas de mi piel. Es volver a ser por un instante, fuerte y frágil, y eterna y fugaz, enredada a la fuerza de tus labios.
viernes, 18 de abril de 2014
NO SÉ.
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