martes, 16 de diciembre de 2014

La piedra.

Tropezar con la misma piedra es instintivo. Si, ya sé, sé que uno debe tal vez ser perceptivo, rodear la piedra, ahorrarse la caída, la agonía del golpe y la cicatrización. Lo cierto es que cai; cai de nuevo y ahora estoy tendida en un bosque que cada vez es mas oscuro, donde el sol siquiera asoma. Hay un grupo de animales salvajes pero a la vez dociles que se acercaron ante mis quejidos, pero al pasar las horas aquellos animales, mi única compañía, fueron transformandose en lobos cazadores, hambrientos, dañinos, que solo tironeaban de mis ropas y lastimaban un poco mi piel. Hubo uno, ah... No voy a olvidar el dolor que me produjo aquel animal. Cuando apenas hube caído aquel animal lamio mis raspones, me ayudo y acompañó cuando intente ponerme en pie. En las noches frias y temerosas acompañó cada terror que me invadia y lo echaba lejos, me protegia. Era un pacto leal entre dos seres diferentes pero que se necesitaban. Pero entonces, hubo un dia en que en mi mente volvió un recuerdo de felicidad, amor. Amor estaba esperandome, buscandome. Amor quería cuidarme y enseñarme cosas nuevas. Pasaba horas pensando en aquella ilusión, en esos brazos y en sus palabras; el animal se convirtió en fiera la noche mas oscura que pude recordar. Mordio mi hombro izquierdo, como si intentara arrancar mi corazón, y aunque no lo logró, por dentro algo se deshizo. Era tal el desencanto que en mis ojos saltaron venas, rojas cual sangre efervecida, indefensa, sin poder hablar y rodeada de aquellos seres que pensaba me ayudarían, pero no. Solo uno de ellos, el mas sabio, intentó menguar aquellos disturbios. Pero no resultó. ¿Como podia serlo si no podía comunicarme? ¿Como podia ser si eramos seres diferentes y por dentro se había destruido aquello que nos unia? No, ya no había más que seguir adelante, pero no podía. Era una bomba de tiempo, estaba por estallar, y alli a donde me acercase destruiria, lastimaria, habria revuelo y sonidos estridentes, pánico, llanto, dolor. Asi que me arrastre lo mas lejos que pude, sola con el corazón disuelto, la piel lastimada, la mente retorcida hasta llegar a la piedra. Me abrace a ella y todavía espero explotar.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Señoras y señores, me he enamorado.

Señoras y señores, me he enamorado. Algunos pensaran que estoy errada al entregar tan importante estado a un recién conocido, pero ¿han visto ustedes la forma en que tan delicadamente acaricia mis mejillas luego de un dulce dulce beso?¿son capaces ustedes de descifrar realmente que su confeso cariño es un engaño? Señoras, es necesario que entiendan que cada palabra suya es motivo de mi sonrojo y por dentro, al mirarlo siento que el corazón galopa a tal velocidad que podría dar la vuelta al mundo en solo un segundo. Sus ojos, sus ojos son tan dulces que hasta el mas glotón se empalagaría con solo mirarlos un instante y me hace sentir que entre sus brazos en Mundo es infinito, inagotable, eterno.
Señores, debo decirles que fue quien sacó de mi cuerpo la agonía cruel del desamor. Saben ustedes, que cuando un corazón esta vacío, solo, cuando un corazón va errante por senderos oscuros, todo lo que hace lo lleva al recuerdo, a la melancolía, al reencuentro con amantes anteriores que solo a uno lo pisotean, lo utilizan. Bien saben ustedes, caballeros que mi dolor y mi amor pasado fue sincero, que hubiera dado hasta el último sorbo de mi alma por salvarlo. Porque mi amor era entero pero no pude hacer nada y quede a la deriva, y a la deriva estaba con anhelo, con añoranza. Pero por fin años pasados, meses agonizados, vi una luz entre la neblina y volví. Quizás no sea como siempre, las cicatrices no se borran del todo, quizás no sea pura pero mi amor sigue siendo inocente. Quizás no sea él un caballero perfecto, pero me ha resucitado.
Entonces, a todos los presentes, damas, caballeros ¿no les es suficiente con sentirme feliz?¿no les alcanza con ver mi sonrisa que hace tanto había apagado, negado, censurado?¿no seria suficiente si les juro, les prometo, les testifico que realmente él es un bien en mi vida, que me llena de esperanzas y de amor?¿seria poco si les dijera que cada una de sus caricias me devuelven a la vida?
Señoras, señores, simplemente me he enamorado y espero solamente que lo entiendan.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Simulacro de tu cuerpo.

Hay un rastro en mi cama. Un rastro de tu cuerpo, de tu piel extensa y húmeda.
Hay un rastro de tu ser entre mis sábanas desprolijas, arrugadas, revueltas por un torbellino que lleva tu nombre.
Me cubre, tu huella me abriga y me protege, trepa segura y poderosa por cada parte de mi, yaciendo al fin, en la almohada, como quien no duerme en noches enteras buscando por cada medio hacerlo y fallando. Yace tu rastro susurrando en mi oído palabras dulces y tenebrosas hasta el amanecer. Y cuando desaparece ese simulacro de tu cuerpo, ¡juro enloquecer cada vez que sucede! Se aleja el sueño a distancias inalcanzables y me deja sola, errante, en vela, hasta que otra noche un sorbo de tu calor me acompañe.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Ahí estas otra vez.

Ahí estas otra vez, llenando tu sangre en exceso con alcohol. Ahí estás otra vez, cegando tu drama diario, sin luchar la realidad. 
Ahí estas otra vez, defraudando nuestro brazo fuerte que pelea cada baja, que se esfuerza para crecer. 
Así te encuentras de nuevo, vaciando botellas, apilándolas como murallas a tu alrededor, cerrandote al paso como si fuéramos tu propio peor enemigo. Golpeándonos duro con cada frase insulsa y deshilachada que sale por tu apestosa boca.
Así terminas de nuevo, vomitando cada historia como si fueran sufrimientos, como si nunca las hubieras dejado atrás, como si nunca hubieras aprendido de ellas, como si fuera tu entorno quien deba pagar tus deudas.
Y así vuelves de nuevo, a derrocarte del trono, a quitarte el respeto, a obligar el aislamiento, el dolor, la vergüenza. 
Así vuelves de nuevo a destruir tu humilde imperio y olvidas en cada botella el coraje que tanto admiro, la valentía con la que te tildaba, el amor que te tengo.
VUELVE QUE TE ESPERO, no defraudes mi confianza.