miércoles, 3 de diciembre de 2014

Ahí estas otra vez.

Ahí estas otra vez, llenando tu sangre en exceso con alcohol. Ahí estás otra vez, cegando tu drama diario, sin luchar la realidad. 
Ahí estas otra vez, defraudando nuestro brazo fuerte que pelea cada baja, que se esfuerza para crecer. 
Así te encuentras de nuevo, vaciando botellas, apilándolas como murallas a tu alrededor, cerrandote al paso como si fuéramos tu propio peor enemigo. Golpeándonos duro con cada frase insulsa y deshilachada que sale por tu apestosa boca.
Así terminas de nuevo, vomitando cada historia como si fueran sufrimientos, como si nunca las hubieras dejado atrás, como si nunca hubieras aprendido de ellas, como si fuera tu entorno quien deba pagar tus deudas.
Y así vuelves de nuevo, a derrocarte del trono, a quitarte el respeto, a obligar el aislamiento, el dolor, la vergüenza. 
Así vuelves de nuevo a destruir tu humilde imperio y olvidas en cada botella el coraje que tanto admiro, la valentía con la que te tildaba, el amor que te tengo.
VUELVE QUE TE ESPERO, no defraudes mi confianza.

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