domingo, 19 de enero de 2014

Efecto climático.

Siempre hay tormentas. Siempre después del sol. 
A veces, uno sabe que las cosas van demasiado bien y no se imagina que días después una tormenta va a caer. Uno no lo decide, no lo calcula.
Es por eso que sé que algo anda mal. No siempre, no hoy, no mañana, pero si de vez en cuando. Cuando estar acompañada se vuelve molesto, cuando la música toca tus puntos débiles y lo único que queres escuchar es puro silencio, cuando, cuando simplemente no podes vivir el momento. Cuando nada de lo que haces te hace feliz. Cuando no podes elegir. Ni vivir. Es ahí cuando algo anda mal.
Porque uno puede disimular perfectamente, decir que todo va bien, que no le duele nada... uno puede resistir varios días, semanas tal vez, pero llega un punto que el dolor se vuelve tu propia persona. Se adueña de vos y se transforma en tu día a día. Te consume, te reprime, te encierra dentro tuyo y se adueña de tu ser, y no te deja ser libre.
Es por eso que siempre hay tormentas, porque uno no puede vivir con el dolor atado a su cuerpo, a su alma. Uno necesita ser libre, ver el sol, vivir el momento... pero, al menos por ahora, la tormenta sigue ahí, formándose por dentro. Creo que en cualquier momento volverá a llover.

No hay comentarios:

Publicar un comentario